Marzo siempre me mueve distinto.
No es un mes liguero. Es un mes que incomoda, que cuestiona, que despierta.
Y también... uno que une.
Las mujeres de mi vida
Crecí con una idea que hoy puedo ver con claridad: la competencia entre mujeres. Compararnos. Medirnos. Ver a la otra como amenaza, no como reflejo.
Durante muchos años, esa fue mi forma de relacionarme. No desde la maldad...sino desde lo aprendido.
Pero la vida - el camino - me llevaron a otra cosa.
A abrirme. A confiar. A bajar la guardia. Y ahi fue donde empezó todo.
Aprender a unir en lugar de competir
Después de la adolescencia, algo cambió en mí. Empecé a elegir distinto. A ver a las mujeres no como competencia, sino como espejo, como sostén, como expansión. Y poco a poco empezaron a llegar. Mujeres que se volvieron hogar. Mujeres que me sostienen. Mujeres que me confrontan. Mujeres que me ven.
Mi tribu
En mis 20s encontré a mis hermanas de vida. Y hasta hoy, siguen siendo mi raíz. Son con las que me río hasta llorar. Con las que me rompo... y me reconstruyo. Las que me dicen la verdad. Las que me recuerdan quién soy cuando se me olvida.
Sin mi tribu de mujeres... mi vida sería otra. Más sola. Más dura. Más silenciosa.
Ellas son mi manada. Mi sostén. Mi red invisible.
Entre mujeres
Hoy elijo lo opuesto a lo que aprendí. Elijo celebrar a otras muejeres. Elijo sostenerlas. Elijo verlas, no competir con ellas.
Porque cuando una mujer se expande, nos expandimos todas.
Este mes
Marzo no es solo conmemoración. Es recordatorio. De todo lo que hemos tenido que atravesar. Y todo lo que seguimos construyendo juntas. Este mes es de todas.
De las que están.
De las que estuvieron.
Y de las que vienen.
Con amor,
Siouzana Melikian
